martes, 18 de noviembre de 2008

Metodología y plan de trabajo

Leyendo tratados sobre psicología, empecé a pensar en la idea de “soledad física” y “soledad interior” o “soledad del alma”.

Se me ocurrió jugar con esa dualidad, y pensé que el medio que me iba a permitir plasmar mi nueva idea, sería la fotografía, más concretamente: el fotomontaje.

La idea es realizar una serie de fotomontajes, en los que las personas que están solas en determinadas situaciones, se encuentren acompañados físicamente. Tomaría dos fotografías muy diferentes, en las que aparezcan dos personas, que no tengan nada que ver la una con la otra, para crear la ilusión de la compañía.

Todo esto quedaría expuesto en una sala, en la que además habría una escultura central, de una persona. La misma ilusión de compañía se va a producir con la gente que esté visitando la exposición.

Los fotomontajes serán descarados, para que se entienda perfectamente que la compañía física no es suficiente para que una persona deje de sentirse sola.

Los pasos a seguir serían los siguientes:

  • - Recabar determinada información específica del ámbito de la psicología, sobre este tema en concreto.
  • - Abocetar una serie de encuadres como idea inicial de lo que pretendo conseguir con los fotomontajes.
  • - Realizar pequeños bocetos sobre la escultura central de la obra.
  • - Recopilar todo el material fotográfico necesario para realizar posteriormente las composiciones.
  • - Realizar los fotomontajes.
  • - Realizar un estudio del sonido, probablemente no será musical, aunque sí aparezcan fragmentos brevísimos (palabras quizás) extraídos de canciones.
  • - Crear el objeto escultórico.
  • - Montar el sonido.

Tarea

Fecha de inicio

Duración

Recabar información científica

05/11/2008

20 días

Abocetar encuadres

01/12/2008

16 días

Bocetos escultura y estudio del material

22/12/2008

18 días

Recopilar material fotográfico

15/01/2009

23 días

Realizar fotomontajes

16/02/2009

27 días

Estudio del sonido

25/03/2009

5 días

Crear objeto escultórico

01/04/2009

22 días

Montaje del sonido

01/05/2009

15 días

Objetivo general y objetivos específicos.

Objetivo general:

Mi objetivo general es tratar de investigar un poquito, no sobre lo que nos hace sentir solos, sino la respuesta a este sentimiento, la reacción de cada persona ante un sentimiento de soledad, ya sea física o mental.

Esa respuesta de la que hablo, está frecuentemente relacionada con trastornos psiquiátricos, entre los cuales están la depresión, ansiedad, alcoholismo o suicidio.

Por este motivo, además pretendo estudiar las distintas clasificaciones realizadas por diferentes autores acerca de los tipos de soledad. Todo esto con la intención de saber algo más sobre un tema que me parece interesante, y ser capaz de transmitir una parte de ese conocimiento a través de la disciplina artística elegida: el fotomontaje.

Objetivos específicos:
  • - Realizar un estudio acerca de cómo nos afecta la soledad a los seres humanos en distintas situaciones o momentos de nuestra vida.
  • - Desgranar los diferentes sentimientos asociados a la palabra soledad, tales como: abandono, aislamiento, melancolía, pena, pesar…
  • - Plasmar ese estudio en una serie de fotografías (fotomontajes), de manera ordenada, siguiendo algún criterio (aún por descubrir) que me dé la clave para transmitir ese sentimiento, de manera que se establezca un diálogo con el espectador.
  • - Acompañar esos fotomontajes con la escultura de una persona con la que el espectador establecería directamente una ilusión de compañía.

Introducción del proyecto

Mi idea principal era realizar un trabajo de video – arte. Quería integrar vídeo y escultura. Pero habiendo elaborado recientemente dos cortometrajes referidos al tema de la soledad, he decidido explorar un nuevo campo: la fotografía, y más concretamente el fotomontaje. El título elegido “viviendo en mí mismo”, pertenece a una canción de Queen, que trata sobre la soledad. Pretendo realizar un estudio acerca de cómo la soledad nos afecta, o cómo la vivimos en distintas situaciones o momentos de nuestra vida. Considero que este sentimiento forma una parte muy importante de la experiencia humana.

¿Es lo mismo la soledad física que la soledad psicológica?, ¿nos gusta estar solos o rodeados de gente?, ¿cómo influye el estado de ánimo en la manera en que nos afectan este tipo de emociones?, ¿de qué manera se siente solo un adolescente en un momento determinado de su vida?, ¿lo siente igual una persona mayor, una persona enferma, un niño…?, ¿podemos elegir estar solos?, ¿puede una persona sentirse sola en una relación de pareja?

Sin ánimo de que esto siga pareciendo “El diario de Patricia” con tanta preguntita, simplemente intento plantearme una serie de cuestiones que considero importantes, y en las que basaré mis investigaciones. De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, la palabra soledad tiene tres acepciones:

- Carencia de compañía.
- Lugar desierto o tierra no habitada.
- Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa.
Mis indagaciones y estudios irán orientados a la primera y última acepción, que son las referidas al ser humano, aunque no descarto introducir alguna pincelada acerca de lugares o cosas (objetos) que hagan aflorar esos sentimientos en su interacción con las personas.

Título del proyecto

"Living on my own"

martes, 21 de octubre de 2008

Vivencia 3: mi viaje a Bari

Una de las experiencias artísticas más positivas que he vivido recientemente, ha sido mi viaje a Bari.

Hace unos años realicé un cortometraje de animación, junto con mi compañero incondicional en este tipo de aventuras, mi hermano Pedro. Quisimos probar una técnica con la que nunca habíamos trabajado, el "stop motion", y la verdad es que el resultado fue, cuanto menos, curioso.

Nuestro corto, "Fría", fue seleccionado para ser expuesto en la Bienal Europea que se celebraba este año en Bari (Italia), y nuestro premio, además del económico, fue el viaje y la estancia durante diez días en este lugar del sur de Italia.

La Bienal pertenecía a la Feria de Levante. Todos los días caminábamos (o cogíamos un autobús) al recinto, compuesto por multitud de naves, en las que se exponían obras de variadas disciplinas: escultura, pintura, fotografía, video-arte, teatro, danza, incluso gastronomía. Y por las noches, distintos grupos musicales daban sus conciertos. Nuestra suerte fue hacer el viaje junto a unos cuantos artistas murcianos, una fotógrafa fuera de serie, un gran cineasta, un excelente cocinero, un fantástico grupo de música... con los que hicimos piña junto a algunos jóvenes artistas de otros lugares del mundo.

Fue fantástico poder levantarte por la mañana, sin otra ocupación que la de empaparte de arte todo el día y toda la noche. Y más increíble aún, ver nuestra obra proyectada en una sala de cine, llena de gente, amante del séptimo arte, de todas partes del globo, y recibir un aplauso del que uno no sabe si es merecedor.

Artísticamente hablando, fue una experiencia muy enriquecedora, ya que, aunque yo tengo mis preferencias sobre determinado tipo de arte, me di cuenta de que todas las disciplinas eran capaces de emocionarme, y aunque pueda parecer que diez días terminan por saturarte, os puedo asegurar que yo tuve, durante los diez días, los sentimientos a flor de piel.

jueves, 16 de octubre de 2008

Vivencia 2: Una de mis incomprendidas obsesiones

Si quieres saber más sobre mí, puedes seguir leyendo, aunque para algunas personas, lo que a continuación voy a redactar, seguramente sea una “ñoñería”. 

La gente que me rodea, ya conoce mi amor por los animales, tachado por algunos de “desmesurado”, quizá tengan razón, no lo sé, pero es un sentimiento de los que más me han hecho sufrir en la vida, puede que el motivo sea que no he tenido demasiadas experiencias dolorosas de otro tipo (aunque sí algunas).

Muchas personas me dicen: - es que a veces parece que te preocupas más por los animales que por las personas…-, y yo siempre respondo: -es que por una persona hay mucha gente que se preocupa, y por un animal, muchas veces, nadie.

Un día iba paseando por los alrededores de mi casa, como suelo hacer, y oí un maullido. Como de costumbre, se activaron todos mis sentidos, tenía que saber de dónde provenía. Fui acercándome al sonido, hasta que de pronto, vi una pequeña “bolita de pelo” negra, junto a un limonero. Me agaché a recogerlo, debía tener un par de meses, y al levantarlo en mi mano me di cuenta de que tenía una patita rota. ¿Qué podía hacer? Pues lo que mucha gente me dijo que hiciese, dejarlo allí, a su suerte. Pero yo pensé que su suerte estaba echada, un cachorrito con una pata rota, podría durar un par de días. Así que me lo llevé.

En el veterinario me dijeron que debían operarlo, y allí se quedó. Al día siguiente fui a recogerlo, me lo dieron con su patita vendada, asegurándome que dodo había salido bien. Ya en casa, observé que intentaba maullar, pero no podía, llamé al veterinario y me dijo que podría ser que al entubarlo para la operación, la tráquea hubiese sufrido, o estuviera reseca, que le diera mucha agua. Pero pasaron los días, y yo notaba que aparte de no salirle la voz, respiraba con dificultad, así que decidí llevarlo de nuevo. Y se lo quedaron en observación.

Cuando volví a recogerlo al día siguiente, me dijeron que no me lo podía llevar, que pensaban que tenía neumonía y debía estar en una jaulita con oxígeno puro. Pregunté si podía verlo, y me dijeron que sí. Era como una urna transparente, le habían puesto una mantita para que no pasara frío, me miró con ojitos vidriosos, y una respiración muy débil. En ese momento supe que sería la última vez que lo vería. Y allí se quedó, solito en su caja de cristal.

Efectivamente, no aguantó la noche. Mi sentimiento era de una profunda tristeza, y de una más profunda aún, culpabilidad. ¿Y si lo hubiese dejado allí aquel día, junto al limonero?, ¿hubiera sobrevivido?, ¿y si lo hubiese llevado a otro veterinario, y no le hubieran dañado la tráquea?, ¿y si no le hubiese dado tanta agua, podría haber evitado la neumonía? Sé que para muchas personas todo esto es un absurdo, y una memez, pero a mí me costó mucho dejar de pensar en él, y aún hoy, cuando me acuerdo, alguna lágrima resbala por mi mejilla.

Vivencia 1: cómo sus ojos se apagaron...

Los hechos y sucesos de tu vida, van marcando cómo eres, van conformando tu personalidad, tu forma de actuar ante determinadas situaciones, y van guiando tus emociones, por eso creo que las emociones no se pueden definir. Podemos conseguir aproximarnos a una idea de lo que una emoción significa para toda la humanidad, pero lo que está claro es que para mí, la felicidad no es lo mismo que para ti, ni el amor, ni el odio… Estas emociones, también van cambiando a lo largo de las distintas etapas de tu vida.

Cuando era una niña, existía una persona en mi vida que significaba mucho para mí, era mi padrino. ¿Has sentido alguna vez que eres la persona más especial del mundo? Él me hacía sentir así, es más, yo creo que para él lo era. No eran sus palabras, que siempre eran dulces, halagadoras y sosegadas, ni sus abrazos…, ni sus besos… Eran sus ojos. Cuando él me miraba, sus ojos se transformaban, no eran los mismos ojos que miraban al resto de la gente. Adquirían un brillo especial, casi mágico, y mostraban una inmensidad sólo comparable a la del océano. Cuando estaba entre sus brazos, sentía que nada ni nadie podría perturbar ese momento, es más, sentía que en el mundo sólo estábamos los dos.

Conforme iba creciendo, veía que la gente que me rodeaba no tenía el mismo concepto que yo de mi padrino, y no podía entenderlo. ¿Cómo alguien tan dulce podría ser de otra manera? Oía a los adultos hablar, hablaban de su carácter brusco, de su tozudez, y de otras tantas cualidades de su persona que no encajaban para nada con lo que yo conocía. Pero para mí no existía esa persona, sólo existía “mi padrino”. Incluso cuando maduré, y me convertí en adulta, nunca supe ver más allá de lo idílico de mi relación con él.

Se hizo mayor, su mujer murió, y se quedó sólo. Y aquí es donde quería llegar, ¿significa lo mismo la “soledad” para todas las personas? No. Evidentemente no. Porque la soledad, ¿puede hacer a una persona tomar la decisión de terminar con su vida? Pues seguramente a algunas personas sí. A mi padrino sí. ¿Por qué si no, iba a atar una soga a una tubería de su casa?, ¿y por qué si no, la pondría alrededor de su cuello?, ¿por qué si no, decidiría apagar la luz de sus ojos?

Si quieres saber algo de mí…, no, no le temo a la soledad, es más, si hay algo en el mundo que adoro, es estar sola. De ahí mi estúpida idea de que las emociones no significan lo mismo para todos.